PostHeaderIcon Banfield 3 - Argentinos Juniors 0

Clara derrota

Derrota luego de siete partidos 

24/2/2010

Argentinos Juniors se presentó en cancha de Banfield para completar los ochenta minutos del partido suspendido por la segunda fecha. El mismo 3-4-1-2 de siempre con la novedad del ingreso de Basualdo por el lesionado Ortigoza. Argentinos Juniors salió a jugar como siempre, buen trato y destino seguro de la pelota e ir a atacar, pero con el déficit que sigue mostrando, precisión que se va diluyendo a medida que se acerca al área rival porque Coria en este partido no funcionó, no estuvo Ortigoza para dar claridad y se sintió y Dominguez aportó un par de buenos centros y nada más y ésto se tradujo en poca llegada de pelota para los centrodelanteros. Es por ello que a Calderón se lo ve a menudo acercarse a Coria o a los volantes para poder tomar contacto con la pelota.

El error de Sabia, quien le sirvió la pelota a Fernandez para concretar el primer gol, no cambió en absoluto a Argentinos Juniors, se siguió jugando igual, pero el golazo de otro partido de Quinteros sentenció prácticamente el partido. Banfield no había sido mucho más, aprovechó un error e hizo un gol de otro partido y Argentinos Juniors no tuvo ni una pizca de suerte para descontar en las jugadas de Basualdo y el tiro libre de Dominguez. Un gol era una diferencia más justa.

Pero a no pensar que se perdió por mala suerte, al déficit mencionado en ataque Argentinos aportó distracción en el tercer gol y la frutilla del postre la dió Sabia con su justificada expulsión por codazo a Ramirez. 3-0 abajo y con un hombre menos Argentinos no generó una sola llegada en el segundo tiempo y la derrota se terminó justicando claramente. Los ingresos de Hernandez (por Prósperi), Romero (por Calderón) y Sosa (por Pavlovich) no cambiaron la cosa. Llamó la atención que se pasó a jugar con dos delanteros de área a dos delanteros que juegan por afuera. Esta vez la cosa no daba para cambios más ofensivos jugando con un hombre menos. Bien por Borghi  porque arriesgarse a una goleada de mayores proporciones podría haber calado profundo en el ánimo de los jugadores. Un tropezón no es caída.